Desde que la captura electrónica digital se impuso como la más frecuente en la práctica fotográfica, el uso de filtros se ha vuelto más circunstancial que cuando reinaba la película fotográfica, y desde el punto de vista de los que llevamos casi 40 años en este afición, no me atrevo a decir lo que pensarán los profesionales con los mismos años de dedicación, muy caótica y con criterios poco claros. Si a eso sumamos que aplicaciones como Hipstamatic y luego Instagram y otras empezaron a denominar «filtros» a sus efectos generados mediante software sobre las fotografías que hacían los primeros smartphones, de calidad nefasta, para disimular sus efectos,… es fácil comprender que existen confusiones en muchos aficionados a la fotografía actual.
Pero hoy no vamos a hablar de los «filtros» con comillas de las apps para los móviles. Vamos a hablar de los filtros de verdad, lo dispositivos ópticos que se colocan delante de nuestros objetivos fotográficos, con el fin de obtener desde el momento de la toma una imagen que se aproxime al resultado final que hemos previsualizado antes de pulsar el botón disparador de la cámara.
Concepto:
Un filtro es un dispositivo óptico, es decir, un elemento que afecta a la luz que llega al objetivo y, por lo tanto, a la superficie sensible de la cámara, sea un sensor electrónico digital o sea película fotoquímica tradicional. Se les llama filtros porque originalmente se utilizaron para limitar las longitudes de onda de la luz visible que llegaba al sistema óptico de la cámara. Si la luz blanca incluye los famosos siete colores del arco iris, del violeta, como más energético y menor longitud de onda, en los 380 nm, hasta el rojo, como menos energético y con mayor longitud de onda, en los 700 nm. Así en la fotografía en blanco y negro, según los colores que filtrábamos, amarillo, verde, naranja, rojo,… se modificaba el contraste y el aspecto de la imagen final.
Pero luego, fueron surgiendo filtros con fines muy diversos, y algunos con gran complejidad. En la entrada sobre fotografía en el infrarrojo, ya hablábamos del uso del IR 720 nm que filtraba la luz en el infrarrojo cercano, impidiendo el paso del espectro visible a la superficie sensible. Como los tipos de filtro son muchos y muy diversos, nos vamos a centrar en los más básicos; los UV, los de densidad neutra y los polarizadores. Y si con el tiempo nos animamos a temas más avanzados… pues ya veremos.
Filtro «protector» UV o Skylight:
Un clásico. Cuando el nuevo aficionado a la fotografía se compraba su primera cámara de objetivos intercambiables con su objetivo de kit, inmediatamente el dependiente de la tienda le decía algo así como «… y ahora, de paso, te llevas un filtro protector para evitar que le pase nada a tu objetivo que tanto te ha costado» (y de paso incrementaba, aunque fuera con unas peseticas o unos euricos, la factura a ingresar en la tienda).

Hace unas décadas, el dependiente te podía colocar bien un filtro UV sin más o un 1A Skylight. La teoría que te contaban es que filtraba la luz ultravioleta que iba a disminuir el contraste en tus fotos e iba a mejorar el aspecto de los paisajes. Lo que no te contaban es que el 1A Skylight no es neutro y tenían un ligero tono rosado, inapreciable para la mayor parte de los observadores inexpertos. Y solían/suelen ser baratos y de mala calidad.
Vamos a las realidades actuales. A los rayos ultravioleta les cuesta mucho atravesar el vidrio. Si te pones a tomar el sol en tu casa, dentro del salón con la ventana cerrada, y te da el sol, te dará calor, mucho calor en verano, pero no te vas a broncear por mucho que te empeñes. Es cierto que algún rayito del ultravioleta cercano se puede colar… pero en general, no es problemático. Y además, actualmente, los sensores digitales ya llevan un filtro incorporado que corta tanto la luz ultravioleta como el infrarrojo, para evitar que se alteren los colores de la imagen. Es decir… ópticamente, estos filtros no están justificados. Entre el vidrio de los objetivos y el filtro del sensor… ya están suficientemente filtrados los ultravioletas.
No obstante, sobre estos filtros hay dos posiciones, a veces irreconciliables, y que suscitan acaloradas discusiones. No voy a pretender convencer a nadie de nada, cada cual que se quede con lo que quiera:

a) Los partidarios a ultranza de llevar puesto el filtro UV (nunca el Skylight que introduce dominantes de color) para proteger el elemento frontal del objetivo, de golpes y agresiones diversas. Si sois de estos, no seáis rácanos. Si os gastáis un dinero, bastante, en el equipo, utilizad un filtro de alta calidad, no uno de esos chinos que cuestan unos pocos euros. Porque con esos es casi seguro que estáis empeorando la calidad de la imagen. Personalmente no los uso, salvo en la playa o navegando en el mar, porque la arena y la sal de las salpicaduras del agua marina son muy «antipáticas» con nuestros equipos.
b) Los partidarios de no llevar nunca uno de estos filtros UV. Aducen que no aportan nada ópticamente a la imagen, y corres el riesgo de degradar la imagen, o disminuir el contraste al aumentar el número de superficies vidrio/aire que tiene que atravesar la luz. Para proteger el frontal del objetivo, usar SIEMPRE el parasol de plástico rígido apropiado al objetivo. Parará los golpes y protegerá de la entrada de luces laterales parásitas. He dicho que no quería convencer a nadie de nada,… pero yo soy de estos.
Si los vais a usar, pensad en marcas como B+W, Hoya, Kenko,… Nada de baratijas de saldo. Por favor. Sed cariñosos con la luz con la que hacéis vuestras fotografías.
Filtros de densidad neutra:
Esto es muy sencillo. Son filtros que disminuyen la cantidad de luz que llega a la superficie sensible, idealmente sin alterar su calidad; sin introducir dominantes de color, sin diminuir el contraste, etcétera.
Tienen distintas potencias.
- Un ND2 o 0.3 de densidad óptica disminuye la entrada de luz a la mitad. Un paso.
- Un ND4 o 0.6, disminuye a una cuarta parte, dos pasos.
- Un ND8 o 0.9, disminuye a una octava parte, tres pasos.
- Un ND16 o 1.2, disminuye a un dieciseisavo, cuatro pasos.
- Un ND32 o 1.5, disminuye a un treintaidosavo, cinco pasos.
- Un ND 64 o 1.8, disminuye a un sesentaicuatroavo, seis pasos.
- Un ND1000 o 3.0, disminuye a una milésima parte, aproximadamente diez pasos. Los diez pasos exactos serían un ND1024 o 3.0 de densidad óptica, pero generalmente encontramos comercializados como ND1000.
- Y más potentes todavía dejando pasar menos luz…

Cuales son sus utilidades. Pues cuando las combinaciones de apertura y velocidad de obturación que permite tu cámara no te permiten conseguir el efecto visual que pretendes. Ejemplos:
- Pleno verano, a las dos de la tarde, a pleno sol, quieres hacer un retrato con un objetivo de apertura máxima f1.4 y mucho «boke». Si el ISO mínimo de tu cámara es ISO 100, tienes que usar una velocidad de obturación 1/12800 segundo, que tu cámara no da. Sólo llega a 1/4000 segundo. Pues le pones un ND4 / 0.6 o más potente, le quitas tres o más pasos de luz, y ya puedes usar una velocidad de obturación dentro de tus posibilidades.
- Estas ante una hermosa cascada, o ante un paisaje marino, pero te gustaría que quedará con uno de esos efectos difuminados, «efecto seda» que llaman los más horterillas, producidos por el movimiento del agua al aplicar una velocidad de obturación muy lenta. Si hay demasiada luz, igual no lo consigues. En un día nublado, a ISO y f16 igual te da para una velocidad de 1/25 segundo, que no te ofrece ese efecto. Si estás ante una cascada, con un ND8 / 0.9 ya te pones en ¼ segundo, que te permite el efecto difuminado. Para el mar en movimiento igual necesitarías un ND 256 / 2.4 o superior para tiempos de exposición de 10 o más segundos.

Una variante de los filtros de densidad neutra son los degradados neutros, en los que una parte del filtro es totalmente transparente y la otra bloquea parte de la luz con distintas intensidad, con una transición progresiva entre ambas. Es típico filtro de paisajista, cuando el contraste entre el cielo y el suelo es excesivo. Mientras que los anteriores pueden ser filtros redondos que se enroscan en el frontal del objetivo, o actualmente magnéticos que se adhieren a adaptadores enroscados al frontal de los objetivos, estos degradados son cuadrados o rectangulares y se sitúan en un soporte delante del objetivo, que permite ajustar la altura de la transición al punto adecuado de la imagen. Han perdido popularidad porque muchos fotógrafos prefieren conseguir lo mismo en el procesado digital de la imagen, muchas veces tomando varias imágenes con distintos valores de exposición y usando una parte de unas y otra parte de otras para componer la imagen final.
Filtros polarizadores:
Es dificil explicar lo que es la polarización de la luz. Los rayos de luz vibran. Como una cuerda de guitarra cuando la pulsas. Esto no es exactamente así, pero valga como analogía. Y vibran en todas las direcciones, alrededor del rayo de luz. Pues bien, cuando la luz se polariza, sólo vibra en un plano. Hacemos que vibre de forma más «ordenada», si me permitís la expresión.


Y esto para que sirve,… en ciencia, para muchas cosas. En fotografía, tiene algunos usos importantes:
- Eliminar brillos no metálicos, reflejos en superficies de cristal o del agua. Con eso mejoramos la transparencia del agua de una playa o un estanque, o conseguimos fotografiar mejor un objeto a través del vidrio de un escaparate con más contraste y definición. O en un paisaje, eliminamos los brillos y reflejos en las hojas de los árboles y estos verdes se ven más saturados y profundos. Así que, muy importante en paisaje. Aunque cuidado no ser extremo, que puede quedar un paisaje sin vida.
- Aumentar la intensidad del azul del cielo, mejorando el contraste de las nubes. También interesante en paisaje. Pero… ¡¡¡CUIDADO!!! Sólo se polariza la luz del azul del cielo situado a 90 º respecto al sol, por lo que si lo ponemos delante de un objetivo gran angular muy extremos, puede suceder que el azul del cielo quede irregular.

Por mucho que algunos lo intentan, el auténtico efecto polarizador no se puede replicar mediante software. Sólo se puede simular hasta cierto punto, desde mi punto de vista de forma insatisfactoria. Por lo que si interesa, y creo que interesa, habrá que comprarse uno. Siempre de buena calidad. Insisto, no seáis rácanos con los filtros que compréis.
Atención, a veces oiréis hablar del filtro polarizador circular CPL. Esto no se refiere a que sea un filtro redondo que se ajuste a la rosca del frontal del objetivo. NO. Se refiere al tipo de vidrio del filtro y cómo consigue la polarización de la luz. Antes de la aparición de las cámaras de enfoque automático, solían ser filtros polarizadores lineales, más sencillos de fabricar y baratos, y muchas veces más potentes. Pero interferían con los mecanismos de enfoque automático, por l que se introdújeron los polarizadores circulares CPL, que sois los que generalmente se venden ahora y debéis usar en las cámaras modernas electrónicas digitales y autofoco.

Y hasta aquí podemos hablar hoy. Que ya ha quedado una entrada demasiado larga.

































































































